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Objetivo: Contemplar a María Virgen, Madre del Verbo encarnado, que con su sí a la Palabra nos muestra el camino a la santidad, para que los interlocutores crezcan en la escucha orante de la Palabra y en la generosidad del compromiso.
Material:
El título del tema en un papelógrafo.
El canto y la oración escrito en un papelógrafo o en copias.
Una imagen de la Virgen María para que presida la reunión.
Grabadora.
Cd de música instrumental.
Bienvenida y ubicación:
Bienvenidos a nuestra última reunión de estos Ejercicios Cuaresmales, en los que hemos recorrido un itinerario que nos enriquece; ya que nos llama a la conversón sincera, a vivir de acuerdo a la Palabra orada, a desarrollarnos humana y cristianamente en el seno de nuestra familia y comunidad desde los criterios bíblicos.
Y para recorrer este camino no estamos solos, tenemos al modelo por excelencia: la Virgen María. Mujer siempre atenta a la Palabra de Dios, que contemplaba todos los acontecimientos de la vida de su Hijo Jesús en lo profundo de su corazón.
Disfrutemos, pues, este encuentro con un corazón sencillo, abierto a la novedad de la Palabra, de la acción de Dios en nosotros y dejémonos guiar de la mano de María Santísima, nuestra Madre.
Canto: ”Madre”
Junto a ti María, como un niño quiero estar,
tómame en tus brazos guíame en mi caminar.
Quiero que me eduques, que me enseñes a rezar,
hazme transparente, lléname de paz.
Madre, Madre (4)
Gracias Madre mía por llevarnos a Jesús,
haznos más humildes tan sencillos como Tú.
Gracias Madre mía por abrir tu corazón,
porque nos lo entregas y nos das tu amor
Oración: “Madre del fiat”
Lector 1: María, Madre del «sí»,
tú has escuchado a Jesús
y conoces el timbre de su voz
y el latido de su corazón.
Estrella de la mañana, háblanos de Él
y cuéntanos tu camino para seguirlo
en la vía de la fe.
Todos: María, que en Nazaret viviste con Jesús, imprime en nuestra vida tus sentimientos, tu docilidad, tu silencio
que escucha y haz florecer la Palabra
en opciones de verdadera libertad.
Lector 2: María, háblanos de Jesús,
para que la frescura de nuestra fe
brille en nuestros ojos
y avive el corazón de quien nos encuentre,
como hiciste al visitar a Isabel,
quien en su vejez se alegró contigo por el don de la vida.
Todos: María, Virgen del «Magníficat»,
ayúdanos a llevar la alegría al mundo
y, como en Caná, impulsa a toda persona,
comprometida en el servicio a los hermanos,
a hacer sólo lo que Jesús diga.
María, puerta del cielo,
ayúdanos a elevar la mirada a lo alto.
Queremos ver a Jesús. Hablar de Él.
Anunciar a todos su amor. Amén.
Lectura de la Palabra y Magisterio de la Iglesia
“María, por su parte, guardaba todos estos acontecimientos y los volvía a meditar en su interior” (Lc 2, 19).
«Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen» (Lc 8, 21).
“Es necesario, pues, que todos los clérigos… y catequistas que se dedican legítimamente al ministerio de la Palabra, se sumerjan en las Escrituras con asidua lectura y con estudio diligente, para que ninguno de ellos resulte ¨predicador vacío y superfluo de la Palabra de Dios que no la escucha en su interior¨, puesto que debe comunicar a los fieles que se le han confiado, sobre todo en la Sagrada Liturgia, las inmensas riquezas de la palabra divina”(Dv 25).
Que nos dice la Iglesia
1.- MARÍA, MODELO DE RECEPCIÓN DE LA PALABRA.
En la historia de la salvación surgieron grandes figuras de oyentes y evangelizadores de la Palabra de Dios: Abraham, Moisés, los profetas, los apóstoles y los evangelistas. De igual forma, la Virgen María tiene un papel central, pues ella ha vivido en modo incomparable un encuentro con la Palabra de Dios, que es el mismo Jesús. Por este motivo, ella es un modelo providencial de toda escucha y anuncio, pues fue educada en la familiaridad con la Palabra de Dios, por la experiencia de su pueblo, al cual ella pertenecía.
María de Nazareth, desde el momento de la Anunciación hasta la Cruz, y aún en Pentecostés, recibe la Palabra, la medita, la interioriza y la vive intensamente (cf. Lc 1, 38; 2, 19.51; Hch 17, 11).
Debemos considerar el modo en que María escucha la Palabra, pues San Lucas nos dice: «María, por su parte, guardaba todas estas cosas y las meditaba en su corazón» (2, 19). Podemos admirar cómo ella escuchaba y conocía las Escrituras, y sobre todo, las meditaba en su corazón. Buscaba el sentido espiritual de la Escritura y lo encontraba relacionándolo con la vida de Jesús y los acontecimientos que ella iba descubriendo en su historia personal.
María es nuestro modelo tanto para acoger la fe y la Palabra, como para estudiarla. A ella no le basta recibirla, la medita atentamente. No solamente la posee, sino que al mismo tiempo la valoriza, le da su consentimiento, pero también la pone en práctica. Así María se transforma en un símbolo para nosotros, para la fe de las personas sencillas y los doctores de la Iglesia, que buscan, sopesan, definen cómo profesar el Evangelio.
Es la mujer fuerte porque ha creído. Podemos comparar y decir que ella sube, como un nuevo Abraham, con su Hijo, hasta el monte y allí lo entrega en sacrificio para la salvación de los hombres.
También afirmamos, que María es el ideal en la fe y se transforma en modelo viviente de la Iglesia al servicio de la Palabra. Ella enaltece al Señor, descubriendo en su vida la misericordia de Dios que la hace bendita, porque «ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor» (Lc 1, 45).
2.- MARÍA, ESCUCHA Y PONE EN PRÁCTICA LA PALABRA.
El sí que dio María a la Palabra de Dios, nunca interrumpido, la lleva a observar su entorno y sabe detectar las necesidades en su vida cotidiana.
Ella es consciente de que lo que recibe como DON, el Hijo de Dios, es un don para todos; y lo expresa en el servicio a Isabel, en Caná y junto a la cruz (cf. Lc 1, 39; Jn 2, 1-12; 19, 25-27).
Por lo tanto, a María se aplica cuanto ha dicho Jesús en su presencia: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que oyen la Palabra de Dios y la cumplen» (Lc 8, 21).
María enseña a no permanecer como extraños espectadores ante una Palabra de vida, sino a transformarse en participantes, haciendo propio el "heme aquí" de los profetas (cf. Is 6, 8) y dejándose conducir por el Espíritu Santo que habita en nosotros. Es necesario escuchar como María y con María, madre y educadora de la Palabra de Dios (Cf. DCE 41).
María es el modelo del seguimiento de Jesús, porque escucha y pone en práctica la Palabra. Por eso, de ella se aprende la entrega sin limitaciones al Señor. Se aprende a ser pobre; pobre en el camino de Belén y dando a luz a su Hijo en la pobreza de una cueva, en un corral de pastores; pobre ofreciendo en el templo dos palomas, en rescate de su Hijo varón; pobre aceptando la espada en su corazón; pobre huyendo en la noche a Egipto, como un perseguido, un exiliado; pobre siendo la esposa del carpintero; pobre, con un grupo de gentes pobres que sigue a Jesús; la madre de alguien a quien tildan de borracho, comilón, endemoniado, subversivo, engañador; pobre, al pie de la Cruz, de su hijo que muere como un maldito, despojado. Pobre como Dios la quiso.
María es la joven fiel, libre, abierta a la voluntad de Dios, dócil y entregada al Dios de la historia, que conduce el camino de los hombres. Ella se alimentó de la voluntad del Padre.
3.- María, madre de los que acogen la Palabra.
Al estar íntimamente penetrada por la Palabra de Dios, María se convierte en madre de la Palabra.
María es la amada por el Espíritu Santo, amándola tanto, que la hará su esposa. Y por obra del Espíritu Santo, Dios se hará hombre y habitará entre nosotros. María será amada por Dios que la hará madre de su Hijo y de la Iglesia.
Con María se aprende a vivir en comunidad. Ella con José y su Hijo, formaron la primera comunidad cristiana, los primeros en vivir el Evangelio y el mandamiento del amor. Es la madre atenta para que no falte el mejor vino; está vigilante ante las necesidades de la comunidad.
Con María se aprende a construir el Reino de Dios, a hacer de la vida un servicio, a crear la nueva humanidad. Con ella los valores del Evangelio se van haciendo presentes en la historia.
María es Madre, porque con ella es posible ser fiel en el seguimiento de Jesús. María es la Madre y guía para vivir a Jesús y su Evangelio.
¡Dichoso aquel que venera a María, porque será amado profundamente por su Hijo Jesús!
Veamos nuestra realidad:
La intercesión de la Virgen María, en las bodas de Caná, ante su Hijo para remediar a una familia en un momento difícil es un modelo, pues en este pasaje encontramos los elementos básicos de la piedad popular: una necesidad urgente, la mediación de María, la intervención extraordinaria de Jesús y la fe que es suscitada.
La veneración de los fieles a la Madre de Dios se concentra en los actos de culto, denominados tradicionalmente de hiperdulía, es decir, un culto "del todo singular" pero "esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Hijo, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo". En el culto mariano se conjuntan los componentes de maternidad-filiación: los hijos acuden a exponer sus necesidades a la Madre, ella accede a escucharles y a servirles.
• ¿En tu comunidad o familia, en qué tiempos del año, días de la semana u horas del día se tiene especial veneración a la Virgen María?
• ¿Para ti es importante meditar los misterios de Cristo a través del rezo del Rosario? ¿Con qué frecuencia practicas esta devoción mariana? Lo haces en familia, en la comunidad o de manera personal?
• ¿En tu vida cristiana te esfuerzas por practicar las virtudes de la virgen María? Por ejemplo escuchar la Palabra, acogerla, hacer silencio, guardar las cosas en el corazón, servir…
Celebramos nuestra Fe.
“Una flor de mayo para María”
Guía: Una palabra modela toda la vida de María: ¡FIAT! ¡HAGASE! (Lc 1,38).
• Mujeres: Las manos del alfarero buscan el barro para trabajarlo. La semilla busca la tierra para que estalle dentro la vida. La Palabra sale corriendo buscando un corazón que la acoja.
• Hombres: Dios busca al ser humano; espera que éste responda.
• Mujeres: ¿Qué pasa con el barro cuando no se deja modelar? ¿Qué pasa con la Palabra cuando no es recibida? ¿Qué pasa cuando Dios está a la puerta y nadie le abre?
• Hombres: Pero, ¿qué sucede cuando alguien dice “sí” a Dios? Que se cumple la promesa: “Mi Palabra no volverá a mí vacía”. Que la tierra se llena de vida.
• Lector: “María contestó: Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.
• Todos: Hágase. Y la Palabra se hizo carne en la tierra de María.
Hágase. Y en el mundo se hizo espacio al rostro de Dios plasmado en una mujer. Hágase. Y, en María, lo femenino se convirtió en lugar de encuentro de autocomunicación de Dios en el mundo. Hágase. Y apareció en todo su esplendor la acogida y la entrega, la sensibilidad para captar el misterio de Dios y la ternura en el ser humano. Hágase. Y María entabló un diálogo íntimo con la Palabra, la guardó en el corazón; gracias a María la fe echó raíces profundas en la condición humana.
• Guía:
“El Padre abre sus manos,
y el Verbo vuela a tu arcilla;
y el Espíritu de amor
te fecunda con su Vida.
Eres la esclava de Dios,
eres tierra prometida;
eres nueva humanidad
donde ha llegado el Mesías.
Alégrate, Virgen pura,
vaso de cristal, María,
donde lo humano y divino
se hacen al hombre bebida”.
• Lector: “María ha pronunciado el fiat por medio de la fe. Por medio de la fe se confió a Dios sin reservas y se consagró totalmente a sí misma, cual esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo. Y este Hijo... lo ha concebido en la mente antes que en el seno: precisamente por medio de la fe” (Redentoris Mater, 13).
Compromiso:
• Guía: Abre tu casa para que sea lugar de acogida a la Palabra, a los hermanos. Sé sensible a la vida y a todo lo que tiene vida. Acompaña a los pequeños. Escucha con oídos atentos la experiencia de los otros. Ante las sorpresas de Dios, ante su Palabra, di siempre: “Hágase, aquí estoy”.
• Todos: María, alfarera de Dios en la tierra, ayúdame a decir sí a Dios, sí a la vida, sí a la Palabra y por lo que he reflexionado en este día y porque te reconozco como madre, modelo y guía mi compromiso es:_________________________________________________________
Canto: “Madre”
Bibliografía.
Benedictus XVI, Litt. Enc. Deus caritas est (25.12.2005).
Mazariegos, Emilio L. Las huellas del maestro. Ed. Alba. |